EQUIPO · CONTRATACIÓN

Sumar el primer empleado: cuándo y cómo no equivocarte

22 de junio de 2026 7 min de lectura Tuti & Juani Paneiva

Hasta 2020 éramos solos los dos. Vendiendo, despachando, atendiendo, sacando fotos, hablando con proveedores. En 2021 sumamos a la primera persona. Después llegaron dos más. El salto de 2 a 4 fue el más importante que dimos en gestión. Y casi lo hacemos mal.

Por qué la decisión es tan difícil

Sumar al primer empleado tiene una asimetría brutal:

El problema es que no hay señal clara para saber cuál de las dos situaciones estás viviendo. Ambas se sienten parecido: estás cansado, ocupado, atrasado.

Las 3 señales reales para sumar el primer empleado

1. Estás haciendo tareas que cualquiera podría hacer. Si más del 30% de tu semana es empaque, atención al cliente repetitiva, carga de productos, fotos básicas — sos un empleado de tu propio negocio, no un dueño. Esas tareas las puede hacer otra persona. Lo que solo vos podés hacer (estrategia, decisiones de producto, relaciones clave) está sin atender.

2. Estás rechazando oportunidades por capacidad, no por convicción. Si te ofrecen una colaboración, una pop-up, un canal nuevo, y tu primera reacción es «no llego» — esa es señal de que falta gente. No de que la oportunidad sea mala.

3. Tu facturación promedio aguanta el sueldo + 30% de colchón. Como guía: el costo total de la persona (sueldo + cargas + insumos + lugar) tiene que entrar holgado en tu facturación mensual promedio de los últimos 6 meses. Si no entra holgado, esperá.

Si no es medible no es mejorable.

Qué perfil buscar para el primero

El primer empleado de una marca chica no es como las contrataciones que vienen después. Tres reglas:

1. Buscá actitud, no experiencia. Esa persona va a estar 6 meses aprendiendo cómo funciona tu marca. La experiencia que tenga en otras marcas puede incluso ser contraproducente — viene con vicios. Buscá: ganas reales, capacidad de aprender, autonomía.

2. Generalista, no especialista. Un especialista en marketing en una marca chica termina haciendo de todo igual. Mejor alguien que pueda mover muchas cosas básicas con calidad razonable, que alguien que haga una sola cosa perfecta.

3. Encaje cultural sobre cualquier otra cosa. Si esta persona va a estar 8 horas al día con vos, los valores compartidos importan más que el CV. Una persona que no encaja te va a desgastar incluso si rinde técnicamente.

El error que casi cometimos

Cuando estábamos por sumar la primera persona, la tentación era contratar a alguien «senior» que viniera con un combo: marketing + ventas + atención + redes. La lógica era «si pago un sueldo, que me cubra muchas cosas».

El problema de esa lógica: una persona que sabe de todo a nivel medio te cobra como senior, te trae procesos heredados de otras marcas, y te deja a vos sin oportunidad de moldear su forma de trabajar.

Lo que hicimos en cambio: contratamos a alguien junior, con ganas y poca formación. Esa persona aprendió Wayfarer desde adentro. Hoy es una de las personas clave del equipo. Si hubiéramos ido por el senior, esa persona ya hubiera renunciado en algún momento y nos hubiéramos quedado con la marca dependiendo de su know-how externo.

Es cuestión de ponerle horas y horas y mucha cabeza.

Cómo onboardear sin matarte

Los primeros 60 días son críticos. Tres cosas para no morir en el intento:

  1. Documentá antes de incorporar. Aunque sea en notas crudas: cómo se atiende al cliente, cómo se arman pedidos, cuáles son los proveedores principales. Eso evita que tengas que explicar lo mismo 50 veces.
  2. Asigná un rol claro desde el día uno. Aunque sea generalista, definí 3-5 responsabilidades concretas. «Hacé de todo» es la peor instrucción que podés dar.
  3. Revisá semanalmente los primeros 3 meses. 30 minutos, una vez por semana. Qué funcionó, qué no, qué necesita la persona, qué necesitás vos. Ese ritual evita que se acumulen problemas hasta volverse irreversibles.

La regla operativa

Antes de sumar al primer empleado, asegurate de que:

  1. Tus tareas semanales son al menos 30% operativas de bajo valor.
  2. El sueldo total entra holgado en tu facturación promedio de los últimos 6 meses.
  3. Tenés escrito (aunque sea en bruto) cómo se hacen las 5 tareas que esa persona va a heredar.
  4. Sabés qué buscás en términos de actitud y encaje cultural — más allá de habilidades técnicas.

El primer empleado es la decisión que más cambia tu marca. Si la hacés bien, dejás de ser un freelance con marca y empezás a tener un negocio. Si la hacés mal, retrocedés un año.

Estás por contratar tu primer empleado.

Si estás dudando si sumar a alguien y cómo hacerlo, en una asesoría te ayudamos a evaluar tu situación y armar el perfil correcto.

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